¿Qué hay en el cielo que secuestra la mirada de esta pobre alma que desvaría?, hay luciérnagas impávidas, grillos que susurran, a tu paso crujen las hojas, mientras la luna se sonroja. Hay amores que desvisten con la mirada y agitan el corazón, y hay amores que sin pensarlo arrasan con tu voluntad y te hacen perder la razón, si por razón se guiara el corazón, no habría tantos desamores ni al azar tantos dolores. Si el dolor es mala paga y el masoquismo un buen precio, que daría por volver con quien cegó mi cordura y llenó de amargura los retratos del ayer. Que daría el alma mía por suspirar cada día a su pasar cada mañana. No es hoy, ni soy yo, es el recuerdo de un amor cautivo, que dejó el nido herido, por nunca ser suficiente, como el reflejo de la luna en esta noche oscura entre las lágrimas de mi soledad. ...