¿Qué hay en el cielo
que secuestra la mirada
de esta pobre alma que desvaría?,
hay luciérnagas impávidas,
grillos que susurran,
a tu paso crujen las hojas,
mientras la luna se sonroja.
Hay amores
que desvisten con la mirada
y agitan el corazón,
y hay amores
que sin pensarlo arrasan con tu voluntad
y te hacen perder la razón,
si por razón se guiara el corazón,
no habría tantos desamores
ni al azar tantos dolores.
Si el dolor es mala paga
y el masoquismo un buen precio,
que daría por volver
con quien cegó mi cordura
y llenó de amargura los retratos del ayer.
Que daría el alma mía por suspirar
cada día a su pasar cada mañana.
No es hoy,
ni soy yo,
es el recuerdo de un amor cautivo,
que dejó el nido herido,
por nunca ser suficiente,
como el reflejo de la luna
en esta noche oscura
entre las lágrimas de mi soledad.
Son su hojas que se mecen
las que curan
y en su corteza no hay tortura,
hasta que logro ver a través de ti
su sombrío pasar,
Son aquellas hadas
que dijeron que mejor de lejos
ver el frío amanecer.
Las mismas golondrinas
que aquel día
con su juicio escaparon
al atardecer.
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