Al amor y al amar,
en cada paso que daba
buscando las huellas
del amor que quedaba,
fui perdiendo un poquito de mí.
De mi y de ti,
al viento y al mar,
no éramos dos sino tres,
me hiciste la antagonista
de un triste final.
Creí que el amor que teníamos
era como un cuento de hadas,
donde tú mi príncipe,
de la tormenta me rescatabas.
La tormenta que viví cada día a tu lado,
con tristeza trataba de encontrar tus ojos,
pero siempre vieron hacia otro destino.
El destino te puso en mi camino,
el amor cegó mi razón,
pero la verdad abrió mis ojos.
Mis ojos te miraban con admiración,
seguí tus pasos,
pasos que me llevaron al precipicio.
Creí haberte perdido.
No te perdí, me perdí,
presa de tus falsas promesas,
decidí ese mismo día huir.
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