Aquellos días
en los que te escribía canciones
y las cantábamos juntos
volvieron a mí.
Esos atardeceres
en los que el amor,
se nos iba entre besos
llegaron a mí,
a mí,
tan solo a mí.
Volvieron los cerezos a botar su flor,
volvió mi guitarra
a sus acordes más tristes,
siguió a él la misma melodía,
una tras otra
hasta que mi alma no podía,
el peso de sus notas ahogaba mi voz,
esa sensación de hormigueo
cuando trato de levantarme,
esas espinas
que van desgarrando el corazón.
Fuimos aire en distintas direcciones,
somos esa brisa que deja el mar,
compartiré nuestra historia en canciones,
serán consuelo a tantos años en vela,
de amar y de amor,
de falta de amor y desamor.
Esas letras
y muchas más
me han venido a visitar.
Comentarios
Publicar un comentario